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(3 poemas)
1
La consigna es no aceptarse fugaz, infectar de vileza
los días que no merecen ser vividos,
reconocer el gusto por la forma de las frutas,
separar el espesor de la espesura y después
hacer una desolación con tres silbidos
y después no hacer ningún esfuerzo en abstenerse
de cantar en los cementerios
junto a los que no murieron del todo
y después, después,
quemar todo lo escrito
como si desvivir fuera posible.
2
No es Foucault el que sostiene
que "el paraíso es un estado de ánimo"
sino Tito que se cuelga todas las mañanas
del bus de las cinco
con las manos cuarteadas,
la sombra en los bolsillos,
la risa llena de vacío.
Lo vieron bajo cielo de dos lunas
escribir en las paredes:
"existe una interpretación de la realidad/ no la realidad".
3
Es irritante la apatía con la que
cruza el patio esa tortuga,
con la que atraviesan la vida
los inmutables, los que sueñan
con pisar el mar sin sacarse los zapatos.
Vuelve a cruzar con cautela la tortuga
sin entender por qué bañamos
las cosas en sentido,
ese costado del alma en el que la razón
se parece al perdón que suplicamos
por ignorar cómo hacer para sentirnos
desprevenidamente vivos.
Norberto Antonio
Argentina
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